Friday, November 04, 2005

palestina en tiempos de Jesus

La geografía física y política de Palestina
La vida de Jesús se desarrolló en Palestina. Desde el punto de vista de Roma, la capital del imperio, Palestina era una remota región situada en el extremo oriental del Mediterráneo, a la que llamaban Judea.
Para ambientar la vida de Jesús nos interesa saber cómo era físicamente esta región, cuál era su clima, y cuáles eran las características de las diversas zonas que la componen.
También es muy iluminador saber que, en tiempos de Jesús, Palestina estaba dividida en varias demarcaciones políticas, con distintos sistemas de gobierno.


Geografía física
Desde el punto de vista del hombre antiguo, la región hoy conocida como Palestina era el único paso existente entre el continente Africano y Eurasia.
Los límites geográficos de Palestina son, por el Oeste, la costa mediterránea; por el Norte las montañas de la alta Galilea, que se unen con las del Líbano y Siria; por el Este, la franja fértil de las riberas orientales del lago de Genesaret, el río Jordán y el mar Muerto, que forman un sistema fluvial cerrado cuyas aguas corren de Norte a Sur aproximadamente paralelas a la costa; por el Sur, finalmente, las prolongaciones de los desiertos de Arabia y el Sinaí.
Los rasgos geográficos que determinan la orografía general de la región y las distintas subregiones pueden agruparte en los siguientes cinco elementos:
La cuenca fluvial cerrada del Jordán, anteriormente mencionada.
Una cadena montañosa (montes de Gilboá, de Samaría y de Judea), que se extiende también en dirección Norte-Sur entre la cuenca fluvial y la costa, sin alcanzar, sin embargo, el entorno del lago de Genesaret
La región montañosa de Galilea, que rodea por todas partes al lago de Genesaret.
El valle de Yizreel o llanura de Esdrelón, que separa la región montañosa de Galilea del centro y sur de Palestina. Este valle se extiende en dirección oblicua desde la costa, junto a los acantilados del Carmelo, hasta el Jordán y está surcado por dos torrentes, el Quisón y el Jarod, que desembocan en el Mediterráneo y en el Jordán, respectivamente.
La costa mediterránea, que es bastante recta y sin ningún puerto natural en todo el litoral al sur de los acantilados del Carmelo. Justo al Norte de estos acantilados hay una bahía donde desemboca el Quisón. Esta bahía alberga en sus extremos dos puertos naturales, uno de los cuales, el de Ptolemaida (actual Akko), estaba ya en pleno uso durante la época helenística. La franja costera es arenosa y está llena de dunas, pero un poco más hacia el interior empieza una zona de colinas bajas que se prolonga hasta la cadena montañosa central; su mitad sur, la más ancha, recibe el nombre de Shefelá, mientras que la norte es conocida como llanura de Sarón.
Ver mapa físico de Palestina
Los grandes desniveles orográficos de la región Palestina tienen especial importancia para la Geografía Humana debido a su impacto sobre el clima y los obstáculos que crean para la comunicación. El más destacado es el hundimiento de la cuenca fluvial respecto a las tierras de su entorno. Desde su nacimiento en el lago Hulé, prácticamente al nivel del mar, hasta el de Genesaret, la profundidad de la cuenca desciende unos 200 m y desde éste lago hasta el mar muerto otros 600 (la superficie está a 400 m bajo el nivel del mar). El desnivel se acentúa por el hecho de que el lago de Genesaret está rodeado de montañas y gran parte del río corre paralela a la cordillera central. Otro cambio de altitud, no tan grande como el anterior pero sí bastante abrupto, es el que separa las montañas de la baja Galilea y el valle de Yizreel.
Finalmente, conviene llamar la atención sobre la profundidad de los lechos de los torrentes, la mayoría de los cuales corren perpendiculares a la costa o a la cuenca del Jordán. Aunque sólo llevan agua durante la época de lluvias, las paredes del cauce suelen estar cortadas a pico y descienden muchas decenas de metros bajo el terreno circundante. La humedad, que se mantiene todo el año en el fondo y las paredes, hace de ellos auténticos microclimas, donde viven gran cantidad de plantas y pájaros totalmente ausentes del entorno exterior.


Clima y vegetación
Los factores que condicionan el clima de Palestina pueden dividirse en generales y locales. Los factores generales son las influencias antagónicas del mar y del desierto, que afectan a toda la región; los locales están determinados por las diferencias orográficas y determinan las variantes climatológicas de las diversas subregiones.
En la región montañosa de Galilea, el valle de Jezreel y en toda la zona que se extiende desde la costa mediterránea hasta la cordillera central predomina la influencia de los vientos húmedos del mar. Son, por tanto, zonas fértiles, destacando entre ellas por sus tierras aluviales el valle de Jezreel, donde las clases dirigentes de todas las épocas han poseído grandes latifundios dedicados, sobre todo, al cultivo de cereales. Galilea resulta apta para una variedad mucho mayor de cultivos, pero su explotación óptima requiere el trabajo costoso previo de construir terrazas y limpiar algunas zonas de piedras basálticas.
El interior montañoso de Samaría y Judea tiene un clima bastante seco, por lo que sólo resulta adecuado para el cultivo de la vid y el olivo. Sus laderas orientales, que descienden hasta la cuenca del Jordán y el mar Muerto, son totalmente desérticas, aunque durante la estación lluviosa se cubren por completo de una hierba muy corta suficiente para alimentar los rebaños de cabras de los pastores seminómadas. Entre estas tierras secas corren las aguas del Jordán, creando a todo lo largo de su cauce una franja estrecha de vegetación tropical. El resto de Palestina es desierto, pero incluso en esta categoría de terreno muestra la región una gran variedad - hay desiertos de arena, de piedras, de tierra dura ...
Casi toda la región de Palestina está cubierta por materiales sedimentarios permeables que se extienden hasta profundidades imposibles de alcanzar con las técnicas premodernas de perforación. En la Antigüedad, el agua que se filtrada con rapidez a través del suelo se hacía definitivamente irrecuperable para el uso humano; de ahí que fuera necesario construir las innumerables cisternas y piscinas que los arqueólogos modernos no cesan de sacar a la luz en casi todos los asentamientos excavados de la región.
`
Pàrrafo escrito por: Cristian Pico y Juan Martin

0 Comments:

Post a Comment

<< Home